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Perfil [an error occurred while processing this directive] Julio 16, 2012


La mirada profunda es la madre del Arte
Romualdo Retamal

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La mirada que vive con la memoria es certera. Acoge lo nuevo y lo funde con lo ya pasado. Es analítica entonces, no es un sentimiento, no es romántica, es, en una palabra, humana. Y es humana porque no necesita saber leer ni escribir, es sabia por naturaleza. Esta capacidad, diríamos, innata del humano, perdura, en los seres sencillos, bajo las estructuras de enajenación constantes con las cuales los seres del planeta tierra se ven constreñidos a vivir. A pesar de todas las aberraciones contra la especie que a través de la historia han ido perfeccionando y aplicando los enajenadores de miradas y memorias limpias, éstas resisten, inalterables al paso de los tiempos, se emancipan en cada verdad relatada, se hacen adultas, irreductibles, cada vez que una verdad más otra se enlazan, se hacen cadena, se hacen frases aseverativas de hablar humano, como aquella que desde el grito se hizo frase, primogénita, aurora del hablar narrativo, imaginación convertida en mano dibujada sobre la piedra escondida, mil veces milenaria, narración de seres verdaderos, sencillos, no enajenados.

 

La mirada profunda es la madre del Arte, las cuevas de Altamira, uno de sus primeros primogénitos, anunció su primera clave: el Arte nació con vocación social, fue una voz anónima que hablaba al pueblo, al mundo, fue, además, el espejo de un pueblo en algún lugar del mundo, testimonios sin necesidad de firmas. Ausente la religión, sólo el asombro y el temor de lo que le rodeaba despertó su imaginación, creó el concepto, el signo y luego el lenguaje. “Primero fue el Verbo”, error, primero fue el trazo sobre la piedra desnuda y virgen de sus viviendas. El concepto que nombraba una cosa parceló su mundo, su imaginación hizo el resto, al concepto primordial le superpuso uno derivado, tal como al primer trazo le superpuso un hermano del primero, y así como el trazo original se transformó en manada los signos se transformaron en palabras, las palabras en lenguaje, y desde hace más  de 25.000 años, del momento en  que el primer humano se disfrazó de animal, inventó el ritmo, la danza y el teatro. Bendita especie prístina que nos legaste los dos polos del Arte: Figuración y Abstracción.


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